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Casi siempre que alguien me dice «he probado la IA y no me sirve para nada», el problema no está en la herramienta: está en el encargo. La misma pregunta, escrita de dos maneras distintas, te da un correo que mandarías tal cual o un texto genérico que da vergüenza ajena.

Ese encargo es el prompt. Y escribir buenos prompts se aprende en una tarde, porque no es programar: es explicar bien lo que quieres, algo que ya haces cada vez que le pides algo a alguien de tu equipo. Aquí tienes la fórmula, veinte ejemplos listos para copiar y los errores que hacen que la respuesta salga mal.

Qué es un prompt (y por qué el tuyo no funciona)

Un prompt es el texto con el que le pides algo a un asistente de IA. Nada más. No hay palabras mágicas, ni fórmulas secretas, ni nada que se parezca a un lenguaje de programación: escribes en español, como escribirías un wasap largo.

La comparación que mejor lo explica: imagina que entra a trabajar contigo alguien muy despierto, que ha leído muchísimo y escribe rápido, pero que no sabe nada de tu negocio, ni de tus clientes, ni de cómo hablas tú. Si le sueltas «escribe un email al cliente», te devolverá algo correcto y anodino. Si le cuentas lo que le contarías a una persona, te devolverá algo que sirve. Esa es toda la dificultad del asunto.

Si vienes de cero y todavía te suena a chino, empieza por la guía de ChatGPT para negocios sin tecnicismos. Y no necesitas pagar nada para practicar esto: con lo que dan los planes gratuitos vas sobrado para las primeras semanas, como cuento en por dónde empezar sin gastar un euro.

La fórmula de las cinco piezas

Un prompt que funciona casi siempre lleva estas cinco cosas. No hace falta que vayan en este orden, ni que uses estas palabras:

  1. Papel. Quién quieres que sea al responder: tu comercial, tu administrativo, un cliente enfadado, un revisor exigente.
  2. Contexto. Qué necesita saber de tu negocio y del caso concreto. Es la pieza que casi todo el mundo se salta y la que más cambia el resultado.
  3. Tarea. Qué tiene que hacer, con un verbo claro: resume, redacta, clasifica, compara, reescribe.
  4. Formato. Cómo lo quieres: longitud, tono, idioma, si es lista o texto seguido, cuántas versiones.
  5. Reglas. Lo que no debe hacer: no inventarse datos, no prometer plazos, no usar según qué palabras, no empezar todas las versiones igual.

Se ve mejor con un ejemplo. Encargo flojo:

Escríbeme un email para un cliente que se queja del retraso de su pedido.

El mismo encargo con las cinco piezas:

Eres el responsable de atención al cliente de [tu negocio: una frase de qué hace y a quién].
Contexto: [nombre de pila] compró [producto] el [fecha] y su pedido lleva [X] días de retraso por [motivo real]. Es cliente desde [año] y ha escrito molesto pero educado.
Tarea: redacta el correo de respuesta.
Formato: español de España, tuteando, 120 palabras como máximo, sin asunto, en primera persona.
Reglas: reconoce el fallo en la primera línea, no prometas ninguna fecha que no te haya dado, no ofrezcas descuentos, termina con una acción concreta. Dame dos versiones, una algo más formal.

Escribirlo cuesta treinta segundos más. La diferencia es que el segundo lo mandas casi sin tocarlo.

20 prompts listos para copiar

Lo que va entre corchetes lo cambias tú. Cópialos, úsalos una semana y quédate con los tres que te ahorren más tiempo; el resto sobra.

Clientes y ventas

  1. Queja difícil. «Eres el responsable de atención al cliente de [negocio]. Este cliente dice: [pega el mensaje]. Redacta una respuesta de 5 líneas que reconozca el problema, explique qué vas a hacer y proponga [solución]. Sin excusas y sin la palabra "pero".»
  2. Presupuesto en cristiano. «Convierte estas líneas de presupuesto en una propuesta que entienda alguien que no es del sector: [pega las líneas]. Explica qué se lleva el cliente con cada partida, en una frase por línea, sin tecnicismos.»
  3. Seguimiento sin agobiar. «Escribe el segundo mensaje de seguimiento de un presupuesto enviado hace [X] días a [tipo de cliente]. Tres líneas, sin sonar desesperado, con una pregunta al final que sea fácil de contestar con un sí o un no.»
  4. Respuestas rápidas de WhatsApp. «Dame 10 respuestas guardadas para las preguntas que más me hacen por WhatsApp en [tipo de negocio]: horarios, precios, disponibilidad, cómo llegar. Máximo 2 líneas cada una, tono cercano.» Es el paso previo a automatizar el WhatsApp del negocio.
  5. Bandeja de entrada. «Clasifica estos correos en: urgente, cliente nuevo, proveedor, y prescindible. Para los dos primeros, escribe un borrador de respuesta de 4 líneas: [pega los correos].» El sistema completo, en cómo responder emails de clientes con IA.

Papeleo y gestión

  1. Contrato del revés. «Resume este contrato en 10 puntos y añade dos listas: fechas y avisos que me obligan a hacer algo, y cláusulas que me perjudican. Si algo no queda claro, dilo en vez de suponerlo: [pega el texto].»
  2. Reunión a tareas. «Convierte estas notas en una lista de tareas con responsable y fecha. Marca las que no tienen responsable claro: [pega tus notas].»
  3. Facturas a tabla. «Saca de estas facturas una tabla con proveedor, número, fecha, base, IVA y total. Si un dato no aparece, escribe "falta": [pega los datos].» Encaja con el circuito de facturas de tres horas a diez minutos.
  4. Impagado. «Escribe tres versiones del mismo aviso de pago pendiente de [importe] con [X] días de retraso: cordial, firme y última antes de reclamación formal. Máximo 6 líneas cada una.»
  5. Delegar de verdad. «Te cuento cómo hago [tarea]: [explícalo hablando]. Escríbelo como un procedimiento paso a paso que pueda seguir alguien nuevo, con los errores típicos al final.»

Marketing y contenido

  1. Ideas a partir de lo que vendes. «Mis servicios son [lista]. Mi cliente es [descripción]. Dame 20 ideas de publicaciones que respondan dudas reales antes de comprar, no frases motivacionales.»
  2. Un contenido, cuatro piezas. «A partir de este texto, dame: 3 publicaciones distintas para redes, un guion de vídeo de 30 segundos y 5 titulares alternativos: [pega el texto].» La rutina entera está en un mes de contenido en dos horas.
  3. Ficha de producto. «Escribe la ficha de [producto] para mi web: 80 palabras, con las palabras que usaría un cliente al buscarlo, no las que usamos en el sector.»
  4. Newsletter del mes. «Este mes ha pasado esto en mi negocio: [3 cosas]. Escribe un boletín de 250 palabras, tono de persona, con un solo enlace y una llamada a la acción clara.»
  5. Traducir el folleto. «Reescribe este texto para que lo entienda mi madre, sin perder lo que significa. Quita adjetivos vacíos y frases hechas: [pega el texto].»

Pensar y decidir

  1. Dos opciones encima de la mesa. «Compara [herramienta A] y [herramienta B] para un negocio de [X] con [N] personas y [presupuesto]. Tabla con criterios, y al final una recomendación con lo que la haría cambiar.» Compárala luego con las siete herramientas que mejor funcionan en un negocio pequeño.
  2. Reunión difícil. «Voy a reunirme con [quién] para [objetivo]. Dame las 8 objeciones más probables y una respuesta breve para cada una, más las tres preguntas que debería hacer yo.»
  3. Precio. «Ayúdame a poner precio a [servicio]. Dame tres escenarios (bajo, medio, alto) y di explícitamente qué está suponiendo cada uno sobre mis costes y mi cliente.»
  4. Abogado del diablo. «Esta es mi idea: [explícala]. Dime las cinco razones por las que podría salir mal y qué señal temprana me avisaría de cada una.»
  5. Tradúceme al humano. «Me han dicho esto y no lo entiendo del todo: [pega el texto]. Explícamelo en 5 líneas sin tecnicismos y dime qué pregunta debería hacer para no quedar atrapado.»

El truco que más cambia el resultado: enséñale algo tuyo

Si solo te llevas una cosa del artículo, que sea esta. Antes de pedir nada, pega dos o tres ejemplos reales escritos por ti —correos que mandaste, una descripción de un servicio, la última respuesta que diste a un cliente— y añade: «escribe con este mismo tono y estas mismas palabras».

Es la diferencia entre un texto que suena a folleto de cualquiera y uno que suena a tu negocio. Con dos ejemplos ya se nota; con cinco, casi no hay que corregir.

La segunda vuelta: qué decir cuando la respuesta no vale

El error más común de todos es leer la primera respuesta, decidir que no sirve y cerrar la pestaña. Con la IA hablas: la primera respuesta es un borrador, no un veredicto. Frases que arreglan el 90 % de los casos:

  • «Demasiado largo. La mitad, y quita los adjetivos.»
  • «Muy genérico. Usa solo lo que te he contado de mi negocio.»
  • «Ese dato no lo tienes. Quítalo o pídemelo.»
  • «Dame tres versiones y que ninguna empiece igual.»
  • «Explícame por qué has elegido ese enfoque.»

Cuando llegues a una versión buena, pídele: «resume en un solo prompt todo lo que te he ido corrigiendo». Ese texto es el que guardas.

Los seis errores que estropean un prompt

  1. Pedir dos cosas a la vez. Si pides resumir y además redactar, hará las dos regular.
  2. No decir para quién es. No es lo mismo escribirle a un cliente que a tu gestor.
  3. No poner longitud ni formato. Si no lo dices, te dará quince párrafos.
  4. Dar por hecho que sabe lo tuyo. No conoce tus precios, tus plazos ni tu catálogo salvo que se los pegues.
  5. Pedirle datos que no puede saber. Cifras de mercado, normativa de este mes, precios de la competencia: ahí es donde se inventa cosas con toda la seguridad del mundo. Es el riesgo que explico en las claves para no confiar de más en la IA.
  6. Empezar de cero cada vez. Reescribir el mismo encargo cada lunes es tirar tiempo.

Lo que no debes pegar nunca en un prompt

Antes de copiar y pegar, quita lo que no haría falta que saliera de tu ordenador: nombres completos y DNI de clientes, teléfonos, direcciones, historiales médicos, nóminas, contraseñas y claves de acceso. Sustitúyelo por etiquetas —[CLIENTE], [IMPORTE], [FECHA]— y el resultado es exactamente igual de bueno.

Si vas a trabajar con datos de clientes de forma habitual, mira antes qué plan estás usando y qué dice sobre entrenar con tus conversaciones: en las versiones de empresa esa opción suele venir desactivada, y en las gratuitas conviene revisarla a mano.

Guarda tus prompts o los reescribirás cada lunes

Un documento, cinco prompts, el que uses cada día arriba. Con eso vas servido el primer mes. Cuando veas que uno lo repites a diario y siempre con los mismos cambios, ha dejado de ser un prompt y se ha convertido en un proceso: ese es el momento de automatizarlo de verdad, que es de lo que van los agentes de IA para pymes.

Empieza hoy: tres prompts y veinte minutos

Elige las tres tareas escritas que más te aburren de la semana. Coge el prompt de esta lista que más se parezca, pégale dos ejemplos tuyos y corrige la respuesta hasta que te valga. Guarda la versión final. La semana que viene, las tres tareas te costarán la cuarta parte.

Y cuando quieras pasar de los trucos sueltos a un plan con orden y presupuesto, tienes los cinco pasos para implantar IA en tu pyme sin tirar el dinero.

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